La alimentación es el principal factor para fortalecer el sistema inmune.

CONSUME

Buen desayuno todos los días.
3 a 5 porciones (5 a 7 tazas) de frutas, verduras y hortalizas al día.
Alimentos altos en vitaminas C, D, A, E y ácido fólico (papaya, uvas, manzana, melón, mango, fresa, cebolla, apio, alfalfa, pimiento dulce, perejil, brócoli, repollo, espinaca, acelga, hongo shiitake, zanahoria, berro, remolacha, güicoy). Cuanto más colores incorpores a tu alimentación, mayores beneficios obtendrás.
Legumbres (principalmente lentejas, garbanzos, arvejas, frijoles blancos y negros).
Frutos secos (nueces, almendras, semilla de marañón, macadamia).
Aceitunas y semillas (girasol, ajonjolí, linaza, chía/chan, pepitoria).
Hierbas y especias antivirales (albahaca, romero, tomillo, cúrcuma, moringa, sábila, ajo, jengibre).
Suplementos que mejoran el sistema inmune (miel de abeja, equinácea, propóleo, levadura de cerveza, espirulina, probióticos, agua de mar). Si eres vegetariano toma suplemento de vitamina B12.

EVITA

Azúcar en todas sus formas: bebidas gaseosas, pasteles, helados, galletas, golosinas, kétchup, etc.
Frituras, harinas refinadas, colorantes y aditivos artificiales.
Cafeína (café y té verde) y bebidas alcohólicas.
En lo posible productos de origen animal especialmente, carne roja y embutidos.
Cenas abundantes y a altas horas de la noche.



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